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Foto: Violeta Gil Quintana (Lagarta Comunicación)¿Quién soy? Soy Erika. La que tantos años ha estado allí y tantos años ha estado luchando contra Sergio. Sergio estaba ahí pero la que tenía la fuerza era Erika.

He vivido en batalla, claro. Desde pequeñita ya sabía lo que era. En parvulitos había una chica en mi clase que se llamaba Erika y cuando la señorita pasaba la lista y decía “Erika” yo interiormente decía: presente. Y pensaba: "Algún día me llamaré así".

Fueron pasando los años y cuando mi esposa me preguntó "¿qué nombre de mujer te gusta?" Tuve una duda y dije: "me gusta Marta". Y ella me dijo que no le gustaba. Entonces, le respondí: "pues Erika". Y soy Erika, una mujer coqueta, mimosa, amorosa y ahora mismo fuerte. Ahora mismo me siento fuerte.

"He tenido mis altibajos, algunos muy complicados"

No puedo decir que Sergio haya sido algo malo. Sergio me ha dado dos matrimonios, uno mejor que otro. Mi último matrimonio fue muy bueno. En el primero tuve muchas complicaciones con mi esposa pero he tenido dos hijos maravillosos. Hoy son mi apoyo número uno y también mis defensores número uno. No puedo reprocharle nada a Sergio porque ha sido una parte buena en mi vida y sin él yo no hubiera estado aquí.

Ahora mismo estoy viviendo el día a día. No quiero mirar más allá porque no me sirve de nada, lo que deba pasar, pasará. Esta mañana ya está pasando y ya no puedo ir atrás, si puedo aprender de lo que he hecho esta mañana pero de mañana no porque no tengo nada aún. ¿Y si pienso en ir mañana a la playa y por la noche me da un infarto? Quiero decir que estoy viendo el día a día. Antes vivía siempre en el futuro y me he dado cuenta de que no llegamos a nada. Siempre estaba en lo que voy a hacer, en lo que quiero hacer, en lo que me gustaría tener... Y eso no nos lleva a nada porque el futuro no está.

Tenía el anhelo de expresarme como me sentía y nunca había podido ser. No es que me dijera: "quiero ser una mujer o me quiero vestir de mujer". Es que Erika siempre ha querido salir, como un anhelo que tenía en mi corazón y que también me ha permitido seguir adelante porque he tenido mis altibajos, algunos muy complicados. Hablo hasta de intento de suicidio. Pero ahora mismo estoy súper feliz.

Mi mujer me dijo: "Voy a apoyarte en todo lo que pueda, pero no sé si voy a poder seguir contigo como mujer"

Uno de los motivos por los que nos ocultamos es por el entorno familiar, laboral y por las amistades. He podido estar en un restaurante de cuatro tenedores como como en un bar de barrio lleno de borrachos. No me podía expresar de la manera que yo quería, siempre me estaba reprimiendo. Sin embargo, de pequeñita siempre, siempre, siempre en mi casa y a escondidas, le quitaba la ropa a mi madre para ponérmela.

Me he dedicado a reparar máquinas de café y de tabaco, durante 30 años. Ahora mismo no estoy ejerciendo. Empecé con diecisiete años. Mi padre tuvo que firmar mi primer contrato. En mi trabajo podía haber once hombres y en mi taquilla tenía guardada ropa femenina porque cuando se iba todo el mundo, Erika salía.  

Erika siempre ha estado. Y cuando la he querido reprimir, como en mis matrimonios, al salir salía mucho más fuerte, sobre todo en este último. Me empecé a auto-hormonar porque ya no podía aguantar más. Mi mujer se enteró porque me estaba duchando y me me pidió el DNI. Tenía las hormonas en la cartera y dije: "ya está, Erika ya va a salir, es el momento".

En la cama me preguntó: ¿Por qué tienes en la cartera pastillas anticonceptivas?  No supe qué decir, me quedé callada, le di excusas. Pero no había por dónde cogerlo. Al día siguiente, cuando llegue por la noche, se lo dije: "Toda mi vida, toda mi vida, desde que era pequeña me sentía femenina. No soy un hombre, soy una mujer". Ella se quedó un poco sorprendida, y me dijo: 

Me preguntó por qué no le había dicho nada. Le dije: "porque esto no se cuenta así como así". Y me dijo: "Bueno, no te preocupes, yo voy a apoyarte en todo lo que pueda, pero no sé si voy a poder seguir contigo como mujer". Nosotras nos hemos querido muchísimo. Ella ha sido muy buena conmigo. Entonces empecé con mi cambio y cuando me hice mi nuevo corte de pelo se quedó muy impactada. A los poquitos días me dijo que era mejor que me fuera de casa. Y seguimos siendo amigas. 

Una historia muy bonita fue la de mi padre. Yo me estaba empezando a pintar las uñas, cuatro con colores suaves y una con color fuerte. Y a mi padre le habían quitado un pulmón por cáncer. Un día que estaba en casa, porque él ingresaba en el hospital y salía porque estaba ya grave, cogí y le dije a mi padre y a mi madre: "Vengan un momentito aquí para echarnos una conversaita... Ustedes llevan cincuenta y cinco años de casados, papá está muy malito, le han quitado una pierna, ha tenido varios infartos.... Ustedes han sufrido la pérdida de un hijo. Si tienen algo que decirse, creo que este es el momento de pedirse perdón, decirse que se quieren y todo eso". Entonces, se dieron un abrazo, se besaron y no hicieron falta palabras.

Y entonces mi padre dice bueno, mi niño, pues como estamos aquí de conversaita te puedo hacer una pregunta: ¿Por qué te pintas las uñas?

Y entonces le expliqué. Dentro de lo que una persona de ochenta años puede entender. Le dije que desde pequeña me sentía femenina y que estaba empezando a realizar ese cambio. Y me dijo: "pues si tú supieras que desde el principio he querido tener una hija". A lo que le respondí bromeando: "ese querer no fue muy intenso porque me quedé a medias" Me preguntó si tenía ropa a mi gusto y lo que necesitaba. Le dije que sí, que tenía algunas cosas. Entonces me dio cuatrocientos euros y me dijo para que me comprara lo que necesitara. Al día siguiente se murió.

No me veo con un hombre que me tenga que besar, y si tiene barba ya buah...le tengo rechazo.

Antes de salir tenía miedo de que me descubrieran, al rechazo. Sin embargo, lo que pensaba nunca tuvo que ver con la realidad. Yo soy lesbiana. Siempre he pensado ¿Y si me gustan los hombres? Pero no me veo tocando un pene. No, no me veo besándome con un hombre. Y si tiene barba... me genera rechazo total.

Tenía sueños, por ejemplo que a mis hijos no les falte de nada, que consigan su trabajo y todo eso. Pero sueños en sí, ya no. Antes si vivía de los sueños del futuro, pero es que ahora me siento tan bien con el día a día que no necesito más allá.

Con mi familia ha sido maravilloso. Menos mi hermano, que me culpó de la muerte de padre. Pero los demás me han aceptado todos y mis hijos los primeros. La familia para mí es unión. Mi hija me dice muchas veces que está muy orgullosa de mí y mi hijo cuando lo llevo a su casa me dice gritando desde el pasillito: "¡te quiero!".

Primero hablé con mi hija y se lo dije, le dije: "te tengo que contar algo, una cosa a la que no sé cómo vas a reaccionar. Me siento mujer y a partir de ahora voy a empezar a realizar el cambio". Y ella cogió y me dijo: "papi, yo te quiero mucho y creo que ahora te voy a querer más". Y a mi hijo, igual, se lo dije un poco más brusco, yo le dije que había hablado con su hermana, y que voy a hacer esto y tal, y me dijo lo mismo, que me iba a querer igual.

Los dos nacimientos de mis hijos y mi segundo matrimonio han sido mis mejores momentos. Mi segundo matrimonio fue maravilloso, nunca hubo una palabra más alta. Por supuesto el nacimiento de mis hijos y poder criarlos fue maravilloso. Aunque yo tenía mi trabajo siempre estaba en casa a las 19.00 de la tarde y me encargaba de ellos. También por la mañana los dejaba preparaditos para el colegio. Me encargué prácticamente yo siempre.

WhatsApp Image 2019 12 13 at 12.08.47 10Para mi segunda mujer no tengo palabras. No sé cómo pedirle perdón. Ella cambió su vida por mí y no siento que le haya fallado pero sí que le mentí. Todo ese tiempo que estuvimos juntas todo lo que le di fue amor. Hoy en día no está aquí. Está en Colombia por problemas de su mamá. Le he dicho que la apoyaré económicamente y en todo. Si no le hubiese ocultado esa información…a lo mejor ella no habría dejado a su familia para venirse aquí conmigo, pero el pasado ya pasó y ella ha estado muy bien aquí. Pero también me pongo a pensar en que ella ¿qué ha visto en mí? ¿El físico o el ser?

Ahora estoy abierta al amor. Ayer puse un anuncio en la página “pasión”, buscando chica y esta mañana me contestó una chiquita... 

A mí me hubiera gustado nacer en América, no me gusta Europa. Me gusta Canarias porque aunque pertenezcamos a Europa estamos en África. He estado en Colombia varias veces y valoro la educación y el respeto a la familia, el respeto a los padres y que vas por la calle y entras en cualquier negocio y todo el mundo te saluda, te habla. América tienen otro calor humano, por lo menos lo que yo he vivido en Colombia. 

Erika es el ser. Sergio era solo el físico. 

Yo estaba en una religión con aspectos homófobos. Y no estaba de acuerdo auqnue en muchas cosas sí, como ayudar al prójimo y todo eso. Y tiene tres factores principales que es “morir, nacer y sacrificio por la humanidad”. Morir no es que nos tengamos que morir, es morir en un ego. Nosotros eliminamos el ego de la ira, y de ahí va a nacer una virtud que es el amor. En eso sí estaba de acuerdo.

Cuando me dijeron que no podía seguir, me dijeron: "pero ¿por qué no sigue Sergio?" Digo: "Porque Sergio es una fachada, el ser está en Érika". Me recriminaron que hubiera nacido hombre y les dije: "mi cuerpo nació hombre pero la que domina mi cuerpo es mi psique, que es ella. Y si es así la naturaleza, si un caracol es hermafrodita o una planta a su conveniencia se puede volver femenina o masculino, en la naturaleza humana también pasa, y eso no es pecado, porque yo no decidí ser así".

Ya no me afecta pero me dijeron que no podía seguir. No puedo seguir pero con lo que he aprendido sé que ayudar al prójimo es bueno.

Salir del armario para mí ha supuesto felicidad a pesar de todo. Aunque perdiera a mi esposa, con todo lo que la quiero... He pensado en mí antes que en nada por primera vez. Mi transición empezó despacito pero cuando mi esposa me dijo que me fuera de casa tiré todo lo que tenía masculino y empecé a comprar todo femenino. Ahí sí fue como un caballo desbocado. En realidad ni en la vestimenta ni en los abalorios está la mujer. No me hace más mujer de lo que soy, es una fachada.  

Estuve de baja dos años, salí de Sergio y volví de Erika. Mi compañero me dijo que allí no me vistiera de mujer  y me amenazó con decírselo al jefe.Le dije que se ahorrara el tiempo que ya lo llamaba yo. Fui a denunciar a mi compañero por transfobia pero la secretaria me pidió que primero hablara con el jefe. Él le plantó la mosca a mi compañero.

Ahora voy por la calle y a veces se ríen pero me da igual. La juventud es la que es que más cosas me dice. Los chiquillos se burlan. Mientras no me agredan... Tendría que cambiar la educación empezando por los padres. Hay que hablar más sobre sexualidad y orientación y empatía sexual en los colegios.